luna nueva en leo, yo soy
Domingo 8 Agosto 2010 by paloma“El camino de la cobardía consiste en embutirse en un capullo, dentro del cual uno perpetúa sus procesos habituales. Mientras siga uno generando siempre los mismos modelos básicos de conducta y de pensamiento, jamás tendrá que dar un salto al aire libre o a un terreno nuevo.”
Chögyam Trungpa, La Senda Sagrada del Guerrero.
Los primeros cuatro signos del zodiaco, Aries, Tauro, Géminis y Cáncer, están relacionados con los principios básicos de la sobrevivencia. Nos ofrecen un proceso de aprendizaje que conlleva la maestría básica de los cuatro elementos : la voluntad de manifestar del fuego (Aries); la tierra que le da cuerpo y recursos (Tauro); las ideas y la comunicación del aire que nos vincula al mundo mediante los sentidos, (Géminis); y los sentimientos y emociones del agua que nos permiten amar, cuidar y nutrir (Cáncer). Esta rueda de los elementos representa el ciclo básico natural de cualquier proceso de manifestación y de crecimiento.
En Abril, con la Luna Nueva en Aries, iniciamos un nuevo comienzo para nuestra identidad individual; con la Luna Nueva en Tauro, en Mayo, solidificamos y arraigamos este proceso y tomamos conciencia de qué recursos teníamos disponibles para su materialización; con la Luna Nueva en Géminis, en Junio, enfatizamos en la comunicación, en las ideas y el aprendizaje, cualidades todas necesarias para la continuidad y el crecimiento; y aprendimos a crear un sistema de apoyo, nutrición y seguridad cuidándonos y cuidando nuestro hogar con la Luna Nueva en Cáncer, en Julio.
Este primer cuarto de la rueda astrológica está vinculado al proceso de sobrevivencia básica, base necesaria para cualquier proceso de desarrollo. Ahora, después de las primeras cuatro lunas nuevas del calendarios astrológico, nos preparamos para un nuevo ciclo con la Luna Nueva en Leo.
Leo nos plantea asuntos que van más allá de la sobrevivencia básica. Leo es el segundo signo de fuego de la rueda astrológica y nos invita a poner nuestra voluntad al servicio de la expresión de nuestros talentos y dones naturales. Leo nos invita a entrar en la acción de manera creativa, es decir, desde el juego, el placer, la aventura y el sentido del riesgo.
Leo es un signo relacionado con la gratificación personal, con la necesidad que todos tenemos de ser reconocidos, de brillar, de ocupar nuestro lugar en el escenario de la vida. Leo nos invita a actuar nuestro mejor personaje, que no es otro que la expresión de nuestra autenticidad. Esta autenticidad nace de nuestro Ser y nuestro corazón.
Así como la Luna, metáfora de misterio, cambio, reflejos y emociones, está en “casa” en el signo de Cáncer, el Sol con su metáfora de poder, vida, dominio y necesidad de brillar, está en “casa” en el signo de Leo. Leo está regido por nuestra estrella más brillante, el Sol. Está vinculado a nuestra esencia, a nuestro corazón y a nuestro poder personal.
Leo es un signo asociado con el niño y la niña interior. La expresión de un niño que no es censurado es pura y auténtica, no está mediada por otra intención que la de Ser. Los niños son en sí mismo la expresión de su Ser. Abordan la vida desde el juego, y aunque se equivocan, se caen, se hieren y lloran, vuelven a empezar, en cada momento, como una aventura.
El nivel de censura, represión y miedo que hayamos recibido de nuestros padres en nuestra crianza, tiene un impacto directo en nuestra capacidad de abordar la vida de manera creativa y de expresar nuestro Ser. Nuestra capacidad de ver la vida como un juego, de correr riesgos, de ser creativos y audaces, de expresarnos sin temor a la opinión ajena, etc. están todas regidas por la energía de Leo.
Leo es un signo que tiene mucha dificultad en aceptar la derrota, es decir que el mundo y las personas no respondan a su energía de la manera que cree merecer. Leo necesita atención y admiración, y suele atraer esta atención aunque no siempre venga acompañada del respeto que sienten merecer. La energía de Leo está orientada hacia si mismo y es esta orientación la que les da la capacidad de crear y de brillar, así como también a ser egocéntricos.
Artistas, actores, escritores son notorios por su egocentrismo, cualidad necesaria para poder sostener el enfoque interno imprescindible para la creación de su obra. La energía de la Luna Nueva en Leo nos invita a dar un paso en el escenario y crear nuestra mejor obra, que no es otra cosa que la de crearnos a nosotros mismos y nuestra vida.
Vivir nuestra vida con autenticidad y creatividad requiere mucho coraje y valentía ya que la sociedad en que vivimos no reconoce nuestra singularidad. Estamos en un mundo que pide que seamos todos iguales, que sigamos la moda, los gustos, las tendencias impuestas por el mercado y por las élites que controlan nuestros deseos, sueños y aspiraciones.
Leo nos provee el coraje y la estima propia necesarios para decir Yo Soy. La identidad tiene muchas caras, es cambiante y flexible, un día somos una cosa, otros días somos otra ¿quién dice Yo Soy? Leo nos empuja a deshacernos de los roles y las capas de lo que creemos ser para llegar a la esencia de nuestra identidad, a nuestro Ser esencial y reconocernos en lo más profundo de nosotros mismos.
Leo rige el corazón y el fuego del amor que arde en el centro de nuestro ser. Cuando nos conectamos con nuestro centro, con nuestro corazón, entramos en contacto con nuestro verdadero deseo. Leo nos dice que no hay otro deseo que el de amar y ser amados, el de ser reconocidos por lo que somos, y de manifestar este amor en el mundo a través de nuestras acciones y de nuestros dones. “Yo Soy Amor” nos enseña a decir Leo.
Leo nos invita a tener un impacto en el mundo, a tener la seguridad y la conciencia personal necesarias para mostrar nuestra capacidad de liderazgo desde este centro que es nuestro corazón. Si estamos desconectados de nuestra verdadera esencia, si no nos reconocemos a nosotros mismos, buscamos que otros nos reconozcan y actuamos buscando la atención que creemos merecer y que nosotros mismos no nos damos. Cuando estamos en el “Yo Soy”, no necesitamos la aprobación ni el reconocimiento de nadie, ni que nos aplaudan, sino todo lo contrario, venimos a dar y a ofrecer nuestros dones. Esta diferencia es la que separa al ego del Ser, y diferencia la cualidad egocéntrica de Leo de la magnánima.
Una de las cualidades de Leo es la magnanimidad, que es la una disposición “ a dar más allá de los límites de lo normal, de entregarse hasta las últimas consecuencias, de emprender sin miedo y de avanzar pese a cualquier adversidad.” El ánimo grande, la magnanimidad, es el valor que convierte a un simple ser humano en un héroe. Por esta razón Leo está profundamente vinculado a la figura del Rey. Un buen Rey rige con el corazón y acepta ocupar el lugar del centro al servicio de una causa mayor que es el bienestar de muchos. Cuando la energía del Rey está herida o distorsionada, tenemos déspotas y tiranos.
Cuando nuestro sentido del Yo Soy está herido, cuando no nos reconocemos ni nos estimamos, nos convertimos en tiranos y reclamamos “eso” que no nos damos a nosotros mismos, a los demás. La sombra de Leo es el egoísmo y el orgullo, así como la rigidez y la intransigencia.
Toda Luna Nueva es una invitación para deshacernos de lo que nos impide caminar y crecer. Bajo la Luna Nueva hacemos rituales que nos ayudan a tomar conciencia de lo que queremos eliminar y abrimos espacio para lo que queremos sembrar. La Luna Nueva es la Luna de la intenciones y los deseos. Para sembrar buenos deseos, es una buena práctica eliminar la mala hierba de nuestro jardín. Una vez la mes, tenemos la oportunidad de enfocar nuestra energía en esta tarea.
Esta Luna Nueva en Leo es una invitación, y una oportunidad, para trabajar con la expresión creativa y saludable de nuestro Ser. Podemos evaluar qué roles o identidades, qué personajes, nos han acompañado hasta ahora y que ya no corresponden a la verdad de nuestro ser y nuestro corazón. Es un tiempo para sinceramente evaluar qué implica para nosotros ser auténticos, y de aplicar la valentía y el coraje necesarios para deshacernos de los aspectos de nuestra personalidad que limitan la expresión de esta autenticidad.
Es un buen tiempo para recapitular y evaluar nuestro comportamiento, ¿hemos actuado como niños faltos de atención? ¿hemos exigido más de lo que hemos dado? ¿hemos actuado como tiranos? ¿hemos sido egoístas, orgullosos, intransigentes?
Si no tenemos la perspectiva necesaria para evaluarnos de manera clara y honesta, y queremos ser valientes, podemos, bajo esta Luna Nueva, preguntarle a las personas más cercanas en nuestra vida, con las que hemos compartido nuestra intimidad, que nos ayuden a contestar estas preguntas.
La idea no es enjuiciarnos sino, por el contrario, ser capaces de ver qué aspectos de nuestro Ser necesitan crecer y madurar. No somos niños sino adultos. El recuperar “el niño interior” no implica actuar como niños. Recuperar el niño interior implica retrazar los niveles de censura y represión que hemos tenido en nuestra expresión y hacernos concientes de cómo, desde nuestra infancia, traemos un patrón que distorsiona la verdad de lo que somos.
La mayoría de los falsos personajes que constituyen nuestra personalidad han nacido de los mecanismos de sobrevivencia y de defensa que hemos desarrollado desde nuestra infancia para ser amados y aceptados. Cuando hablamos de un cambio de conciencia realmente estamos hablando de la recuperación de nuestro ser esencial, de la memoria que precede toda influencia que nos impide abrazar y actuar el “Yo Soy”: Yo Soy Amor, Yo Soy Dios, Yo Soy Espíritu.
Esta Luna en Leo tiene la particularidad que está aislada, es decir que no forma ningún aspecto importante con los planetas mayores. Esto implica que tenemos en nuestras manos la fuerza de la Cruz Cardinal, en la que están envueltos seis planetas en signos cardinales, (Venus, Marte, Saturno, Pluto, Urano y Júpiter) para canalizar la energía de Leo. Tenemos una enorme fuerza a nuestra disposición.
Bajo la astrología actual, y bajo la influencia de la Cruz Cardinal, vamos a ver en los próximos años, cómo las estructuras sociales, políticas y económicas cambian radicalmente. Estas transformaciones nos van a mostrar de manera radical lo que no somos. Nos van a mostrar que ahí dónde hemos proyectado nuestro sentido de identidad y pertenencia es solo el reflejo de una ilusión.
Estos cambios nos desafían a encontrar nuestro centro y nuestra verdad, a despertar de las dependencias y las influencias externas, para darnos cuenta de nuestra autoridad y nuestro poder y asumir nuestro liderazgo. Así como nuestros líderes, gobiernos e instituciones irán mostrando cada vez más su falsedad e ineficiencia (cosa que ya es evidente para muchos), cada uno de nosotros tendrá la oportunidad de asumir su rol y su liderazgo.
La Luna Nueva en Leo nos invita a preguntarnos ¿somos felices? ¿estamos conectados con nuestro corazón? ¿somos auténticos? ¿quién dice que “no se puede”? ¿de qué manera podemos crear la vida que soñamos?¿qué es lo que queremos expresar en estos tiempos de cambio? ¿cuál es nuestro rol?
Bajo la energía del Rey, nos debemos hacer cada uno de nosotros soberanos. Esta Luna Nueva en Leo nos invita, desde nuestra soberanía individual, a dar el paso en el escenario actual, a entrar en el juego y ofrecer y expresar con valentía nuestros dones y talentos al mundo. La clave de esta Luna está en el fuego del amor que arde en cada uno de nosotros. Como el Sol somos estrellas y podemos brillar.
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